Donación y trasplante.

¿Qué es un Trasplante Renal? Candidatos al trasplante renal

Imprimir esta página

¿Qué es un Trasplante Renal?

 

En el caso de la mayoría de los trasplantes el órgano sano se sustituye por el órgano enfermo. Sin embargo, en el caso del trasplante renal no es así: los riñones originales no se extirpan a menos que den problemas. El riñón que se implanta se coloca en la fosa ilíaca, es decir, en la parte lateral del abdomen, por debajo del ombligo. Puede colocarse, de forma indiferente, en el lado izquierdo o derecho. Por lo tanto la cirugía se realiza por la parte delantera, quedando la cicatriz quirúrgica en esta zona.

El riñón dispone de una arteria que le aporta la sangre, una vena por donde se devuelve al torrente sanguíneo y un uréter que es el conducto que lleva la orina hasta la vejiga. Lógicamente los cirujanos (urólogo y cirujano general) deben realizar la unión de estos tres conductos mediante suturas entres los vasos sanguíneos del donante y receptor y entre el uréter del donante y la vejiga del receptor.

En el caso del trasplante de cadáver, se comprueba que los riñones que van a ser trasplantados funcionan bien y no tienen enfermedades que pudieran ser transmitidas a los enfermos que van a recibirlos. Aunque las personas donantes ya están fallecidas cerebralmente, se mantienen sus constantes vitales artificialmente en las Unidades de Cuidados Intensivos

 

Técnicamente, según los expertos, la operación de trasplante de riñón es “sencilla” (aunque quizás la palabra teóricamente, estaría sin duda mejor empleada que técnicamente), y consiste en la implantación en el cuerpo del paciente de un riñón procedente de otra persona y que cumplirá perfectamente el trabajo que los dos riñones enfermos no pueden realizar.

Esta intervención consta fundamentalmente de dos tipos de uniones: las vasculares (arterias y venas del riñón del donante con las del receptor) y las urinarias (conexión con uréter y vejiga), siendo la duración de la intervención en el receptor de unas 3-4 horas y dependiendo de la naturaleza de dicho trasplante.

La técnica quirúrgica más utilizada es aquella en la que se coloca el injerto en la fosa ilíaca derecha (parte inferior externa derecha del abdomen) dejando los riñones propios del receptor en su sitio y sólo extirpándolos si hubiera algún problema añadido.

Esta zona tiene las ventajas de su fácil acceso, tiene vasos a los que se unen la arteria y la vena del injerto, la vejiga está próxima por lo que el conducto (uréter) que lleva la orina desde el riñón trasplantado a la vejiga se puede unir a ésta sin dificultad y además está protegida por los huesos de la pelvis sobre los que se acomoda el riñón. 

 

Candidatos al Trasplante Renal

En términos generales, todo paciente con IRC terminal que se incluye en un programa de diálisis es evaluado clínicamente como posible candidato a un trasplante renal. Actualmente la indiscutible mejoría en los resultados de los trasplantes, en especial a corto plazo, han hecho que no se descarte ningún grupo de pacientes (como los de edad avanzada o diabéticos por ejemplo) hasta que no se hace un estudio individualizado de cada caso, donde se valora la evaluación clínica general y la evaluación urológica asegurándose de que no hay anomalías anatómicas.

Sin embargo, en ocasiones, se detectan problemas que contraindican de una manera absoluta el trasplante renal. Es el caso de:

1. Tumores malignos: debe de existir un plazo mínimo de 5 años (de 2 por cánceres con bajo riesgo de recaída) desde el tratamiento del tumor, sin recidivas ni evidencia de metástasis, para poder considerar la posibilidad de trasplante.

2. Enfermedad infecciosa, ya que está contraindicada la inmunosupresión y, por tanto, el trasplante.

3. Otras enfermedades graves existentes (patología cardiaca, hepática o vascular periférica).

 

Existen otro tipo de contraindicaciones relativas (que deben considerarse caso a caso) para que un paciente pueda acceder a ser trasplantado; como pueden ser: la edad avanzada (mayor de 75 años), la diabetes (donde se puede valorar un doble trasplante páncreas-riñón), la enfermedad cardiovascular, la hepatopatía crónica avanzada, las anomalías en la vía urinaria o la enfermedad de base del paciente.

Generalmente, pasado un tiempo de permanencia en diálisis y estabilizada la función renal, se realizan todos los estudios y pruebas necesarias (analíticas, radiografías, electrocardiogramas, tiraje HLA, anticuerpos, etc.) y se comprueba que el paciente cumple todos los requisitos e indicaciones para ser trasplantado. A continuación, se envían todos los datos clínicos junto con otros de interés general (edad, teléfonos de localización inmediata, antigüedad en el programa de diálisis) al hospital de referencia donde se encuentra la unidad de trasplante renal, pasando a formar parte de la Lista de Espera, desde donde se avisará al paciente en cuanto se disponga de un riñón que se adapte a sus características.