ENTREGA DE PREMIOS DEL XIV CONCURSO DE DIBUJO Y NARRATIVA ALCER-TOLEDO.

 

XIV CONCURSO DE DIBUJO Y NARRATIVA SOBRE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS “REGALA UNA SONRISA”

 

En este año 2018 ALCER-Toledo, siguiendo con uno de sus principales objetivos, la concienciación de la población sobre la necesidad de donar órganos, inspirados en la idea de solidaridad humana, y debido al éxito obtenido con esta iniciativa en su anterior edición, ha puesto en marcha el treceavo concurso de dibujo y narrativa sobre la donación de órganos.

Para inspirar este sentimiento de generosidad y solidaridad, es necesario educar  desde la infancia, y crear en la sociedad juvenil un estado de opinión favorable a los trasplantes de órganos,  y por tanto a la donación. A través de campañas de sensibilización y concienciación, como la que se pretendía poner en marcha desde esta iniciativa.

 

Dar a conocer la realidad del colectivo de personas que esperan un trasplante  de órganos para generar una opinión favorable sobre la donación. Con esta campaña queremos dar información a los jóvenes sobre los enfermos renales, su problemática, los trasplantes y la necesidad de donar órganos, ser generosos y solidarios con las personas que están en lista de espera para un trasplante.

 

 

Se llevó a cabo en los institutos de la Provincia de Toledo. A través de la expresión artística por parte de los estudiantes de 1º de la ESO, de los Centros de enseñanza de Toledo, durante el curso escolar 2017-2018.

 

Esta experiencia como sucedió en  anteriores edición, ha resultado todo un éxito y ha suscitado gran interés en los educadores de los Centros, y sobre todo hemos podido contar con la estimulante y clara visión que los alumnos nos han demostrado a través de sus trabajos, de un tema como la donación de órganos.

 

A principios de año se procedió al envío de las carpetas después de ponernos en contacto con los I.E.S, centros concertados y privados de la Provincia de Toledo.

 

Después de meses de trabajo, la entrega de premios se realizó el día 18 de Mayo,  en el Salón de Actos de la Universidad Laboral de Toledo, se llevó a cabo por  D. José Antonio Ballesteros Cavero, Director General de Asistencia Sanitaria del SESCAM, D. José Manuel Almeida, Directora Provincial de Sanidad, D. Prado Carretero Montero, Director Provincial de Educación, Cultura y Deportes, D. Javier Mateo y Álvarez de Toledo,  Concejal de servicios sociales y segundo teniente de alcalde, Dña. Elvira Manzaneque Fraile, Diputada delegada de Promoción de la Salud, bienestar social y laboratorio agroalimentario, y D. Manuel Carlos Sánchez Rosado, Director del IES. Universidad Laboral, realizaron la entrega de premios de esta catorceaba edición del Concurso.

 

Asistieron también otras importantes autoridades y personalidades, y se realizó la entrega de un obsequio de agradecimiento a todos los Centros participantes, y a los colaboradores; a la Excma. Diputación de Toledo, Caja Rural de Castilla La Mancha, Coordinación Regional de Trasplantes, GRUPO TAPER, LIBERBANK, TOIMSA, GENCYME, BEBECAR, DHL, ONT, La COCA COLA  y ASYTER.

 

Y los más importantes los verdaderos protagonistas de esta jornada, los niños, que nos han ayudado con sus trabajos a transmitir el mensaje de la donación. “La donación salva vidas”.

 

 

 

 

 

 

1ER. PREMIO NARRATIVA:  COLEGIO SAN JUAN BAUTISTA.

 

“DESDE DENTRO”

 

 

 

Hoy hace un sol resplandeciente. Es primavera, desde la ventana se divisa todo el valle, verde por las lluvias de los últimos días. Se escucha un arroyo cercano y la brisa fresca de la mañana me relaja, noto que mi pulso disminuye y me encuentro como si fuera un niño, parece que estoy en un sueño.

El día de ayer fue más movido, recuerdo que estuve corriendo una maratón, iba muy cansado y cerca de la meta de repente noté que algo no iba bien. Me caí al suelo y notaba que un fuerte dolor invadía mi cabeza, enseguida me atendieron los sanitarios de la organización y me trasladaron al hospital.

Allí recuerdo ver las luces del techo pasar a toda prisa, carreras, gritos y de repente apareció una gran oscuridad acompañada de un gran silencio. Estaba tumbado pero no podía moverme, no podía ver, ni oir. Solo sentía tristeza y la melancolía de las personas que me acompañaban: mis padres, mi hermana y mis amigos.

 

Sin embargo también podía sentir la esperanza de otras personas que estaban próximas a mi habitación, esa sensación fue incrementándose según pasaban las horas y lo más fuerte, es que todo ese cúmulo de sensaciones iban centrándose en mí. De repente noté un frío intenso que duró una eternidad, era tan doloroso que llegó a paralizarme, pero después un gran chispazo me despertó de mi letargo, estaba lento, confuso y cansado. Según pasaban las horas el latido cada vez era más enérgico y sentía a mi alrededor alegría, paz y esperanza, pero no conocía a nadie. Aunque me encontraba bien todo era diferente, estaba rodeado de gente amable pero extraña. Estuve una rato callado en silencio, intentando comprender que había sucedido, mi desesperación iba en aumento, pues era incapaz de dar respuesta a estos sentimientos. Cuando estaba a punto de volverme loco, algo me serenó. Era una niña que agradecía profundamente el regalo que había recibido su madre, estaba feliz porque su madre había vuelto a la vida, era tal el sentimiento de alegría que su emoción me contagió y en ese mismo instante entendí lo que estaba pasando.

 

No podía dar crédito a lo que me estaba ocurriendo, estaba en el cuerpo de otra persona, seguía latiendo como siempre. ¡Estaba vivo!

 

¿Pero cómo podía haber ocurrido algo así? Entonces empecé a escuchar una débil voz que salía cerca de mí, era la voz de Milagros, la madre de la niña, y aunque débil iba explicando a su hija, con gran cariño, que gracias a la generosidad de una familia, el corazón de un valiente chico que había fallecido la noche anterior, había sido donado. Afortunadamente ella cumplía los requisitos para recibirme en su interior, por eso ese día más feliz de su vida, pues se le había dado la oportunidad de continuar estando al lado de su familia. Yo estaba contrariado, por un lago, triste por haber perdido a mi compañero de toda la vida, pero por otra parte alegre de poder continuar latiendo para otra persona qu estaba llena de paz y amor. Por esta razón hoy al levantarme y mirar por la ventana me encontraba, aunque algo diferente, sereno y tranquilo. Sabiendo que iba a poder seguir dando vida gracias a la bondad de una familia, a los sanitarios y demás personas que lo hacen posible.

 

-FIN-

 

 

 

 

PREMIO DE NARRATICA:  C. C. SAN JUAN BAUTISTA DE TOLEDO.

ESPERANZAS

 

Podría decir que yo era una chica feliz, con unos sueños, unas esperanzas…Todo en mi vida era perfecto, no tenía queja alguna. Mi vida era normal, no nacía nada que sobresaliera de lo común, pero como toda historia feliz tiene un final, la mía no fue una excepción a esa regla. No podemos decir que hay un antes y un después claro en mi vida, pero sí podemos decir que lo hay. Empecemos por aquel día que desperté, nada había cambiado, y yo pensaba que seguía siendo la misma, pero estaba plenamente errada. Como todos los días acudía al instituto y allí ya noté que algo no iba del todo bien, pero como siempre lo ignoré y continué con mis obligaciones. Llegué a casa, y los últimos recuerdos que apenas logro visualizar, están muy borrosos cómo si automáticamente los hubiera eliminado de mi mente. Lo último que logro vislumbrar es una habitación blanca y pequeña donde me rodeaban bastantes personas con batas y uniformes blancos. Mis padres estaban al lado y solo recuerdo a mi madre llorar y a mi padre tener una expresión de terror, como si algo muy trágico acabara de cambiar su vida, que en verdad fue así, pero yo no entendía nada de lo que ocurría a mi alrededor, de repente tantas preguntas se vinieron a mi mente…

 

Ninguna con respuesta. No entendía nada de lo que ocurría a mi alrededor. ¿Por qué si yo los veía a ellos, ellos no me veían? Quería correr, huir de aquella habitación y volver a mi vida perfecta. Intenté poner atención a lo que uno de esos extraños hombres contaba a mis padres, los cuales parecían cada vez más asustado. No entendía nada de los que decía, salvo una palabra ”trasplante” en un segundo todo cobró sentido en mi cabeza. Estaba en el hospital y había caído en coma, ahora necesitaría un trasplante para salvar mi vida. Una angustia inexplicable invadió mi adormecido cuerpo ¿dónde encontrarían un donante a tiempo para salvar mi vida? El sentimiento de querer irme corriendo de allí me llenó de nuevo. Mis padres lloraban desconsolados, yo no sabía cómo sentirme, supongo que impotente, pues yo solo observaba aquella escena cual espectador una obra de teatro.

 

Empezaba a perder la esperanza, cuando la máquina a la que estaba conectada empezó a emitir un estremecedor sonido, mi madre llamó corriendo a los médicos, y yo volvía a no enterder nada. Había mucho ajetreo en mi habitación hasta que uno de los médicos negó lentamente con la cabeza y me tapó con la sábana. Podía escuchar el llanto de mi madre, ¿Qué había pasado? ¿No estaría muerta? Me temo que encontré la verdad en esa pregunta.

 

Desafortunadamente, mi vida no pudo ser salvada pero miles de personas que con un gesto desinteresado de generosidad y bondad todavía pueden tener una oportunidad de vida.

 

-FIN-

 

 

 

 

3ER. PREMIO DE NARRATIVA:   IES. MARIA PACHECO DE TOLEDO.

REGALA UNA SONRISA

 

 

                Tras un largo y emocionante sueño…Me desperté una mañana pensando en que quizás nada de esa trágica enfermedad me había pasado, pensando que todo era un sueño. Pero no tardé ni unos segundos en recordar que nada volvería a ser como antes, que no volvería a ser el mismo, que todo mi vida había cambiado.

Nada me hizo perder la esperanza pero poco a poco iba disminuyendo. Todas las mañanas me levantaba pensando en todos esos medicamentos que me tenía que tomar y que si no me tomaba podrían empeorar la situación en la que estaba…

 

              Me tiraba todo el día pensando en esa enorme lista de recomendaciones que me había enseñado el médico.

Consultaba en internet las historias de pacientes que habían sido trasplantados. Era muy estresante y emocionante ver que algún día yo podría ser tan afortunado como ellos.

 

             Al día siguiente me despertó una llamada a los cuatro de la mañana, era un número muy extenso. Enseguida supe que era del hospital, lo cogí muy rápidamente y escuché cada palabra que decía el médico muy atentamente. Llevaba años esperando esa llamada, por fin habían encontrado a un donante compatible.

 

           Colgué y enseguida llamé a mi madre para darle la buena noticia, estaba tan eufórico que no me salían las palabras. Quedé con ella en la puerta del hospital y tras realizar mi ingreso supe que mi vida iba a cambiar por completo.

 

           Tras desconectarme de la máquina pasé a quirófano, tuve un gran sueño, el sueño con el que tanto había soñado, el sueño de ser tan afortunado como eran los de aquellas noticias que leía cada mañana.

 

        Al despertarme encontré a mi madre llorando de felicidad.

       

        Ya han pasado seis años y cada día doy gracias de lo afortunado y feliz que soy y que seré siempre. Miro la cicatriz de mi cuerpo y pienso en aquellas personas que me hizo tan enormemente afortunado.

 

        Miro la cicatriz de mi cuerpo y pienso en aquellas  personas que me hizo tan enormemente afortunado. A veces intento imaginar cómo sería, si tenía familia, si era feliz…

   

        Desde hace tres años dedico parte de mi vida a contar mi historia, a animar a la gente a que en esta vida hay que ser generosos y que una de las mejores maneras es poder ayudar a los demás donando nuestros órganos y regalando sonrisas.

     

 

FIN

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